Un nuevo Código de Seguridad Global por Manuel Sánchez Goméz-Merelo


 

En el siglo XXI, la seguridad es y será la nueva estrella, principalmente en el ámbito institucional, ciudadano y corporativo, y sus responsables se han hecho más visibles e importantes en todas las entidades con visión de un mundo global, de cara a: prevenir y gestionar los riesgos, garantizar la intervención, minimizar los daños o pérdidas, sistematizar las inspecciones y facilitar el apoyo, dirigir la colaboración y las ayudas exteriores, todo ello sujeto siempre al cumplimiento de la legislación vigente.

Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Consultor Internacional de Seguridad

¿Cómo definiríamos la seguridad? Se entendería como las acciones que procuran la protección poniendo en valor el compartir, cooperar, colaborar en todo o parte de un objetivo, misión, etc., es decir: “Todos aquellos esfuerzos y recursos mancomunados de prevención y protección de las instituciones y organizaciones, para compartir el propósito y objetivo del aseguramiento y todo lo que a él corresponda”.

El planteamiento, el estudio y análisis de las seguridades, tanto en general, como con sus apellidos y matices, obliga actualmente al establecimiento de un nuevo Código de Seguridad, un conjunto de reglas y preceptos que bien pueden integrar las siguientes diez claves básicas:

  1. RIESGOS, AMENAZAS Y VULNERABILIDADES

La identificación, análisis y evaluación de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades son la clave principal para el planteamiento de las seguridades, pues seguridad, además de una percepción, es la minimización o control real de riesgo.

Entre los riesgos y amenazas que tenemos que afrontar hoy de una forma global, destacan especialmente:

  • El terrorismo, como una amenaza directa a la vida y a la seguridad ciudadana y a las infraestructuras básicas de la sociedad.
  • Las ciberamenazas, por la dependencia del ciberespacio y sus significativas vulnerabilidades.
  • El crimen organizado, como fenómeno transnacional de gran alcance, globalizado y relacionado con otras amenazas.
  • La inestabilidad económica y la desigualdad, como base de la conflictividad social con su impacto transversal.
  • La vulnerabilidad energética, por su dependencia excesiva y la baja interconexión entre países.
  • La proliferación de armas de destrucción masiva, como grave amenaza por su dificultad de verificación y control.
  • Los flujos migratorios no controlados, con riesgo de movimientos infiltrados de radicalización extremista.
  • Las crecientes catástrofes derivadas del cambio climático, por su repercusión sobre el empobrecimiento de los pueblos.
  • La importante vulnerabilidad de muchas infraestructuras críticas, de funcionamiento indispensable y sin alternativa, amenazadas por riesgos múltiples.

En este sentido, conocer los riesgos al que están sometidos los sistemas de funcionamiento de las infraestructuras es simplemente imprescindible para poder gestionarlos y, por ello, han aparecido multitud de guías formales e informales, aproximaciones metodológicas y herramientas o plataformas de soporte, todas las cuales buscan objetivar el análisis y la evaluación, especialmente en tiempo real.

Así, para la protección de las infraestructuras críticas, además de los aplicables a todas las generales, hay que desarrollar especialmente y en profundidad los criterios para la identificación y evaluación de los riesgos y las amenazas derivados de los fenómenos de la naturaleza, de los riesgos tecnológicos, de los antisociales o deliberados y delictivos, e incluso, los derivados de las actividades sociales y laborales, además de analizar para minimizar al máximo todas las vulnerabilidades.

El esquema general a seguir para la protección de las infraestructuras en general, críticas y estratégicas será:

  1. Identificación, análisis, clasificación y evaluación de los riesgos.
  2. Análisis de los riesgos y sus requerimientos de prevención y de protección.
  3. Evaluación del riesgo, amenazas, vulnerabilidades y capacidades.
  4. Gestión del riesgo. Aproximación metodológica y vigilancia continua.

Por tanto, la gestión del riesgo es el conjunto de métodos que permite identificar, analizar y evaluar los riesgos a los que está sometida la entidad o situación objeto de la gestión, cuantificando las pérdidas derivadas de su materialización para su eliminación y/o reducción, optimizándola en términos económicos, a fin de preservar y/o mantener sus activos materiales, personales e inmateriales en la posición óptima para el desempeño de los objetivos operacionales.

  1. GLOBALIZACIÓN

El avance de la globalización en la sociedad significa, sin duda, un objetivo también en y para la seguridad. Hemos de trabajar por una seguridad global.

Los grandes problemas mundiales pasan en la actualidad por el establecimiento de un nuevo orden y una nueva perspectiva que derive en una nueva seguridad integral, integrada y globalizada.

No obstante, antes de hablar de una seguridad globalizada, debería recordarse que el concepto “seguridad” es terreno común de la actividad de diferentes actores y sectores. En este sentido, repensar y reformular los grandes ámbitos interrelacionados, como son el bienestar, el desarrollo, la democracia y la propia seguridad ciudadana, desde el ángulo de la acción común y la sostenibilidad, ha pasado a convertirse en una tarea vital que, por desgracia, sigue siendo, en cierta medida, una asignatura pendiente.

En nuestros días, las bandas organizadas y el terrorismo de cualquier tipo se están aprovechando de las herramientas y sistemas de funcionamiento que propicia la propia globalización y, por tanto, este fenómeno sinérgico sólo puede ser respondido desde la acción verdaderamente concertada y coordinada de los países y sus gobiernos.

La globalización no es un tema nuevo ni, como se ha dicho, una occidentalización. La globalización ha enriquecido cultural, social y científicamente a las sociedades desarrolladas pero, desgraciadamente, no ha logrado evitar, e incluso ha acentuado las diferencias entre los países ricos y pobres, beneficiando de manera especial a los países y grupos más potentes o poderosos.

Así, el debate sobre la globalización está en pleno desarrollo y requiere de una reflexión más profunda sobre las cuestiones fundamentales que tienden a ser magnificadas o minusvaloradas por la retórica de confrontación entre pro globalizadores y detractores o como refleja Nelson Mandela cuando dice que: “Unos son globalizados y otros globalizadores”.

  1. PREVENCIÓN Y PROTECCIÓN

La prevención y la protección son los medios fundamentales para conseguir la seguridad, tanto transversal como vertical, física y lógica.

Aunque en una pre-convergencia, las seguridades se clasifiquen como físicas o lógicas, la extensión del concepto especialmente a infraestructuras críticas y la multiplicidad de sectores y operadores afectados, exige afrontar su protección desde un punto de vista integral, multidisciplinar e interrelacionado, y disponer de guías, metodologías y herramientas de soporte para objetivar un buen análisis y una eficaz evaluación permanente.

Hemos de repensar y reformular los grandes ámbitos interrelacionados de la seguridad que han pasado a convertirse en una tarea vital en la que hay que trabajar ante, bajo, desde y contra la inseguridad.

Consolidar la cultura de la prevención y la protección relacionada con las competencias público-privadas es objetivo primordial e irreversible.

Por tanto, ante la gravedad de los riesgos y las amenazas que nos ocupan, resulta obligada la integración operativa de la Seguridad Privada en la Seguridad Pública para lo que es necesario limar las diferencias y sumar esfuerzos, compatibilizando responsabilidades en algunos de los frentes, superando los obstáculos a la hora de compartir información, mejorando la confianza mutua y olvidando los desencuentros puntuales que en el pasado se han mostrado como barreras para la excelencia de este necesario trabajo en común.

Una integración operativa vendrá a facilitar las actuaciones necesarias para optimizar la respuesta ante los nuevos retos y exigencias de nuestro tiempo, como es el caso de la seguridad de las infraestructuras críticas y estratégicas, prioritariamente orientada hacia la protección contra agresiones deliberadas y, muy especialmente, contra ataques terroristas.

En definitiva hemos de fomentar una nueva cultura de seguridad, identificando las oportunidades y debilidades de los diferentes actores que abarcan el espectro de la seguridad pública y privada dentro de una visión global, nacional y local, pues, sin duda, ya no caben personalismos ni localismos, cuando se impone una única Seguridad con mayúscula, pública y privada.

Todo ello, sin olvidar que, en cualquier actividad del hombre en la sociedad en que vivimos la seguridad es y será siempre un referente, una necesidad básica a cubrir entre sus primeros objetivos.

  1. VISIÓN HOLÍSTICA

La visión holística, general y particular, de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades así como el planteamiento e implementación de los medios de prevención y protección son actualmente el imprescindible esquema de tratamiento.

Es imprescindible la búsqueda de una nueva cultura de seguridad, con visión común, sobre la base de las amenazas globales, complejas, difusas y confusas que nos asedian, incrementando los recursos de inteligencia y análisis, liberándolos de viejas patologías y rigideces, para desarrollar el nuevo esquema de gestión integral e integrada de gestión de las seguridades, que ofrezca soluciones igualmente globales.

En este sentido, es especialmente significativo y necesario cambiar las estrategias de protección principalmente de las infraestructuras críticas hacia un enfoque holístico de la seguridad integral (prevención + protección) que incluya una adecuada gestión de riesgos inherentes (físicos, lógicos y humanos) en todo el ciclo, sobre la base de la prevención.

Definitivamente, es preciso aprender a pensar diferente porque la sociedad actual y sus inseguridades requiere de un punto de vista nuevo y diferenciador que ha de ser creativo, intuitivo e inclusivo, además de servir para romper nuestros actuales hábitos, modelos mentales y paradigmas ya obsoletos. Un nuevo posicionamiento siempre abierto hacia un pensamiento cuántico o flexible.

  1. INTELIGENCIA

Buscando la definición de inteligencia del Diccionario de la Real Academia Española (RAE) encontramos diferentes acepciones, destacando entre ellas “la capacidad de entender o comprender o la capacidad de resolver problemas, o bien conocimiento, comprensión, acto de entender e incluso otras como el sentido en que se puede tomar una sentencia, un dicho o una expresión, la habilidad, destreza y experiencia y el trato y correspondencia secreta de dos o más personas o naciones entre sí”.

En este sentido, la inteligencia de seguridad, obviamente basada en el conocimiento, no es nada nuevo en nuestros habituales entornos de la gestión del riesgo y la protección. La inteligencia de seguridad es la base para un ahorro u optimización de recursos con mayor eficacia en nuestros procedimientos estructurales porque es eficiente para el logro de objetivos.

En el sector de las seguridades, la inteligencia de seguridad es la herramienta de conocimiento esencial para los niveles de dirección, tanto en la toma de decisiones, de cara a la prevención, como frente a la actuación en caso de incidentes o contingencias.

Por tanto, en nuestro caso, la seguridad comienza con el establecimiento de una verdadera política basada en la inteligencia de seguridad por parte de las organizaciones públicas o privadas, con competencias de seguridad en actividades significativas y especialmente en las infraestructuras críticas y estratégicas.

La inteligencia es herramienta fundamental en el uso de los medios de prevención y protección de cara al objetivo de garantizar la seguridad. Sin la inteligencia no puede haber respuesta a los nuevos retos ni avances en la coordinación de esa nueva y única seguridad que demanda la sociedad.

En definitiva, la inteligencia de seguridad es una base esencial ante una potencial decisión destinada a lograr el ajuste más funcional frente a una demanda o contingencia. Esta base intangible se convierte en tangible palanca como soporte de la gestión de recursos humanos, materiales y procedimentales dedicados a garantizar que la respuesta elegida sea la más eficaz, efectiva y eficiente, minimizando las eventuales consecuencias de la materialización del riesgo.

  1. CONVERGENCIA

Según algunos diccionarios la convergencia se define como: “… Unión de dos o mas cosas que confluyen en un mismo punto…” Según la Real Academia de la Lengua Española, es: “acción y efecto de converger”.

En el campo de la seguridad podemos decir que la convergencia es: “La integración, de manera formal, corporativa y estratégica de los recursos de seguridad agrupados de una organización, para mostrar las ventajas a la totalidad en la minimización de los riesgos y amenazas, con efectividad, eficiencia operacional creciente y ahorro de costes”.

Cuando se habla de convergencia de la seguridad, se hace referencia a un todo como elemento que integra la visión de la seguridad, desde todos sus puntos de abordaje o disciplinas. Se trata de ver a los medios y servicios de seguridad no operando de manera independiente, como hasta hace poco tiempo era el caso (por un lado la seguridad física y por otro la seguridad lógica), sino como un elemento universal, un sistema único que contempla todas las variables posibles, en busca de un objetivo: garantizar la seguridad de la organización y su funcionamiento.

La simple integración no sirve si no hay convergencia, ya que, con la convergencia, la integración es dotada de una dirección, de un sentido.

Siendo uno de nuestros objetivos principales el proveer a nuestra organización y su seguridad de una metodología y tecnología sostenible hacia el futuro haciendo converger a proyectistas, proveedores y gestores de soluciones con los propios usuarios, hay que establecer planteamientos y metodologías que permitan una seguridad integral, un concepto unificado de prevención y protección, que implica cruzar, en muchos casos, las actuales barreras o dominios de la seguridad física, lógica o informática, así como de la información.

  1. GESTIÓN INTEGRAL

La gestión integral de los medios, metodologías e inteligencia aplicada son el esquema básico y general para la garantía de las seguridades.

Por ello, la colaboración del sector público y privado se convierte en la clave para adoptar rápidamente y con éxito una política integral, principalmente para la protección de infraestructuras críticas, tarea para la que, además de esta colaboración y cooperación, la concienciación y la sensibilización son fundamentales.

En este sentido, las ventajas son bidireccionales porque, la puesta en valor de una nueva Seguridad Privada, además de la sinergia multiplicadora de eficiencia y resultados, a título corporativo, va a repercutir en su potencial y competencias, equilibrará la oferta, incorporará áreas de especialización, integrará nuevas tecnologías, desarrollará una formación y capacitación profesional y formal potenciando la especialización, ampliará la cooperación institucional, mejorará la imagen y conseguirá una armonización internacional.

Definitivamente, hay que desarrollar el esquema de gestión integral operativa de la seguridad y conjugar el sistema de gestión de la Seguridad Pública y la Seguridad Privada en un solo objetivo para obtener una Seguridad Única.

  1. COOPERACIÓN

La cooperación, la colaboración y la integración operativa de la seguridad pública y privada y sus recursos humanos, junto con las tecnologías y las medidas organizativas, son los componentes de la seguridad integral e integrada.

Por ello, resulta inevitable e irreversible la cooperación, una comunidad profesional cooperativa y única para la mejor prestación del servicio público de prevención, vigilancia y protección, para cuyo fin el Estado puede delegar en los privados, siempre de acuerdo con el régimen establecido por la ley, y sin renuncia a sus prerrogativas ni obligaciones de cara al objetivo de lograr una seguridad ciudadana única y sostenible.

Avanzando por este camino, los protocolos de actuación definidos por el Estado para mejorar la colaboración con la seguridad privada y potenciar la motivación e integración pasan por:

  • Valorar y respetar el trabajo realizado
  • Mejorar el tratamiento y la información
  • Potenciar la accesibilidad operativa
  • Facilitar información de interés policial
  • Difundir y valorar servicios excepcionales
  • Proponer para menciones honoríficas o premios
  • Incrementar la formación especializada
  • Mantener reuniones periódicas con Directores y Jefes de Seguridad de las empresas, detectives privados y asociaciones
  • Especializar a los funcionarios policiales
  • Mantener el contacto permanente con las Salas de Coordinación de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

Todo ello, sin perder de vista la importancia competencial de que la seguridad privada es preventiva, auxiliar, complementaria y subordinada a la seguridad pública.

  1. MEDIOS Y TECNOLOGÍAS

Las tecnologías para la seguridad (física y lógica), su aplicación, su integración y convergencia, junto con las medidas organizativas, son el medio para garantizar la prevención y la protección de personas y bienes.

En la actualidad, los medios técnicos, los sistemas y tecnologías para su aplicación, y principalmente para la Protección de las Infraestructuras Críticas y Estratégicas, están lo suficientemente evolucionadas como para no existir problema alguno en el planteamiento de la prevención y protección de todos y cada uno de los riesgos y amenazas que comportan el amplio catálogo de aplicación a cualquier tipo de actividades e instalaciones. No obstante, una serie de aspectos pueden condicionar la implantación de ciertos tipos de sistemas de seguridad.

Es preceptiva la instalación de medios técnicos de cara a la prevención y protección contra actividades antisociales y terrorismo, así como el establecimiento de los sistemas complementarios para facilitar la ejecución de los planes de autoprotección.

En cualquier caso, como contrafuerza a cada uno de los grupos de riesgo diferenciados se dispondrán los medios de protección física o pasiva, medios técnicos de control, videovigilancia, sistemas de detección alarma, comunicaciones, etc. que, en cada caso, correspondan de cara a los objetivos que prioritariamente nos hemos fijado de eficacia, celeridad y flexibilidad y, desde luego, sin perder la perspectiva de la optimización de los recursos disponibles o a disponer.

En este sentido, como es sabido, el mercado de la oferta de medios técnicos agrupados por áreas de riesgo diferenciadas, tanto en sus campos de lo que podríamos denominar la seguridad pasiva, protección pasiva (medios físicos y mecánicos) como la protección activa (medios electrónicos), así como la seguridad lógica, presenta para sus aplicaciones –generales y específicas- una muy amplia gama de materiales, productos, equipos y sistemas perfectamente adecuados para responder a la exigencia de seguridad ante los riesgos planteados y sus distintas y posibles valoraciones o necesidades.

  1. RECURSOS HUMANOS

En los servicios de seguridad, el elemento humano juega un papel muy importante en la protección de cualquier instalación de seguridad, incluso la más sofisticada y perfecta desde el punto de vista técnico necesita una intervención humana inmediata y eficaz y, sin ésta, el sistema de seguridad será a todos los efectos ineficaz. La vigilancia y gestión humana es irreemplazable.

En este sentido, la seguridad privada ha evolucionado de manera importante, y especialmente en los últimos veinte años, y, en el presente, la patronal en su competencia observa que los servicios han de ser más profesionales y de calidad para mejorar su oferta y eficacia. Por su parte, los usuarios exigen más personalización, especialización y optimización de sus recursos y, finalmente, la representación sindical exige fomentar mayor profesionalización y consolidación de algo más que un primer empleo, y el personal requiere adecuadas condiciones económicas y sociales.

En cualquier caso, para una adecuada profesionalidad es imprescindible la formación especializada para obtener las seguridades requeridas en todas y cada una de las actividades industriales y comerciales y, especialmente, para la protección de las infraestructuras críticas y estratégicas ya referidas.

Es preciso analizar los puestos de trabajo para lograr esa prevención, control o protección adecuada, valorar la profesionalización y la calidad del servicio, y exigir las condiciones salariales y sociales acordes al puesto, al igual que hay que trabajar con profesionalidad para dar servicio a un puesto de trabajo digno. Para todo ello, hemos de contar con una voluntad política responsable que acelere los trámites de cambio de un modelo definitivamente agotado.

Reflexiones finales

A modo de conclusiones, en el planteamiento de un Nuevo Código de Seguridad y entre las principales acciones que hemos de organizar y poner en marcha se encuentran, como mínimo, las correspondientes a:

  • Abordar la identificación y prevención de los riesgos y determinar aquellos que no se pueden evitar.
  • Combatir los riesgos desde su origen.
  • Adaptar el trabajo de las personas en el ámbito de la seguridad, minimizando las labores monótonas y repetitivas.
  • Tener en cuenta la evolución de las tecnologías de aplicación.
  • Sustituir los trabajos o procedimientos peligrosos por aquellos que entrañen poco o ningún riesgo.
  • Planificar la prevención y sus factores ambientales en todos los ámbitos de la organización.
  • Adoptar medidas de seguridad que antepongan la protección colectiva a la individual.
  • Informar y capacitar a todos los trabajadores en materia de seguridad en sus distintas modalidades y objetivos.

Cada una de estas medidas tiene la urgencia del momento, teniendo en cuenta que, actualmente, hay un crecimiento de la amenaza (en magnitud y violencia) y un incremento notable, especialmente de la ciberdelincuencia, lo que requiere una mayor investigación, control y rápida respuesta. No obstante, aunque los últimos ciberataques han tenido más impacto mediático en las redes sociales que en daños reales al funcionamiento interno de las entidades y países afectados, urge realizar las investigaciones y los análisis correspondientes y tratar los problemas globales con soluciones globales inmediatas, haciendo hincapié en la necesidad de pensar en global y actuar en local para tratar las inseguridades y vulnerabilidades.

Una herramienta esencial para andar ese camino hacia la óptima seguridad es basar nuestra estrategia en una decidida inversión personal y pública en Inteligencia + Imaginación + Investigación + Intervención, ya que, aunque el dinamismo y la mutabilidad del mal nos impida garantizar la deseable utopía de su erradicación, la prevención y disminución de la probabilidad de eventos adversos está a nuestro alcance, y es nuestra responsabilidad acreditar la regularidad de la práctica de esas soluciones globales y locales hasta llevar el análisis a su grado menor de incertidumbre y los resultados a su grado mayor de eficacia y eficiencia.

Como se ha dicho, la actual sociedad y sus inseguridades requiere de un punto de vista nuevo y diferenciador, que ha de ser creativo, intuitivo e inclusivo, siempre abierto hacia un pensamiento cuántico.

Hemos de fomentar una nueva cultura de seguridad, identificando las debilidades de los diferentes actores y procedimientos, que abarcan el espectro de la seguridad pública y privada dentro de una visión global, nacional y local, con una única Seguridad con mayúscula, pública y privada.

Como hemos significado, en un planteamiento de seguridad global, los objetivos básicamente son prevenir los riesgos, aumentar la protección, garantizar la intervención, minimizar los daños o pérdidas, incrementar la resiliencia, sistematizar las inspecciones y facilitar el apoyo y las ayudas exteriores. Todo enmarcado en el cumplimiento de la legislación y normativa vigente, sin perder la pista de que, en la actualidad, los enemigos han cambiado, son incluso difusos y confusos y los retos también se han incrementado.

Del mismo modo, hay que estudiar y abordar globalmente las nuevas fuentes de riesgo emergentes, ya que, por ejemplo, la protección del ciberespacio es esencial para preservar la seguridad de cualquier nación y su economía y, por lo tanto, es prioritaria la adopción de una Estrategia Nacional de Ciberseguridad que involucre a todos los sectores de la sociedad, bajo el liderazgo del Gobierno, código en el que se identifiquen y establezcan las responsabilidades y roles de cada una de las partes implicadas, desde la Administración del Estado al sector privado, pasando por los propios ciudadanos o usuarios, que debe tener como propósito la prevención, preparación, respuesta, resiliencia y recuperación de los incidentes que afecten o puedan afectar adversamente a las actividades sociales y, especialmente, a las infraestructuras críticas y estratégicas.

Fuente: manuelsanchez.com

Saludos

Mario Meneses

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