Roberto Rivera, presidente de la AMESP advirtió sobre la falta de regulación de las empresas de #SeguridadPrivada


Escoltas transitan por la libre, acusan; llaman a reglamentar

En muchos casos los guaruras no tienen permisos ni para portar armas de fuego

28/03/2016 00:55  FILIBERTO CRUZ

CIUDAD DE MÉXICO.

En la Ciudad de México la actual Ley de Seguridad Privada sólo regula a los permisionarios, por lo que cualquier persona que ofrezca servicios de escolta no está sujeta a ninguna reglamentación ni hay nadie que los vigile.

Roberto Rivera, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP), explicó que actualmente cualquier expolicía o exmilitar ofrece sus servicios de protección personal, pero no cuentan con control de confianza ni con permisos oficiales.

Actualmente la Ley de Seguridad Privada para el DF, publicada en 2005, prevé que las empresas dedicadas a ese rubro ofrezcan servicios de: seguridad y protección personal, vigilancia y protección de bienes, custodia, traslado y vigilancia de bienes y valores. Además deberán contar con un permiso expedido por la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.

Sin embargo, para el presidente de la AMESP la ley es insuficiente porque sólo regula a las empresas que trabajan en la legalidad, pero no alcanza a las que no cuentan con registro y a escoltas “independientes”, quienes muchas veces ni siquiera tienen permiso para portar armas.

Ante la situación, la Secretaría de Gobierno presentó el pasado 22 de marzo ante la Asamblea Legislativa (ALDF) un punto de acuerdo para para reglamentar a estos grupos de seguridad; el punto de acuerdo deberá ser presentado en la ALDF esta semana.

La ley también prevé que las empresas demuestren que su personal está capacitado, además se les piden documentos como acta de nacimiento, identificación oficial, CURP, constancia al menos de secundaria, cartilla militar liberada, licencia vigente para portar armas de fuego, constancias de capacitación y carta de antecedentes laborales.

También se les exige no ser miembro activo de cuerpos de seguridad pública o fuerzas armadas, no haber sido condenado por delito doloso, no tener adicciones, no haber sido destituido de cuerpos de seguridad pública o fuerzas armadas por faltas graves.

El caso de Alberto Sentíes Palacio, conocido como Lord Ferrari, es la muestra de que también los usuarios del servicio de escolta o seguridad personal deben ser regulados, porque atrás de un mal escolta siempre hay un patrón prepotente, consideró Rivera.

“Un escolta con permiso es una persona preparada con exámenes físicos, sicológicos, socioeconómicos y en materia de derechos humanos; atrás de un buen escolta hay una empresa que cuenta con los permisos necesarios y que está apegada a la normatividad”, agregó.

La ley obliga a los patrones de escoltas a presentarlos ante el Ministerio Público cuando incurren en algún delito. No obstante, Sentíes Palacio no presentó ante las autoridades al guardaespaldas Sergio González Ibarra, ya que, aseguró, no se dio cuenta de la agresión.

El escolta, que fue encontrado muerto en un hotel de Atizapán, escribió una carta donde asegura que su patrón fue quien le ordenó golpear al ciudadano identificado como Jair, ya que éste le cerró el paso cuando conducía su Ferrari.

Fuente: www.excelsior.com.mx

Saludos

Mario Meneses

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