La seguridad pública en tiempos de Jesús


01.07.2013 00:00

En la Jerusalén de los tiempos de Cristo las funciones de policía eran responsabilidad de los levitas, una de las doce tribus de Israel. Ahora bien, no todos los levitas eran guardias ya que un grupo igual de numeroso que el de la policía del Templo lo constituían los músicos levitas aunque éstos eran mejor vistos socialmente que los guardias, por lógica, ya que no era lo mismo deleitar las fiestas religiosas y particulares de los más ricos que podían permitirse contratarles para que amenizaran sus festejos que perseguir a los infractores de las numerosísimas normas que imponía el Templo a los ciudadanos.

Los hazzanîm, como eran conocidos, no solamente vigilaban el espectacular Templo de Jerusalén sino que ayudaban en los actos litúrgicos y realizaban labores de limpieza en el Templo (excepto en el atrio de los sacerdotes que era limpiado por ellos mismos).

La Guardia del Templo la constituían los vigilantes de las puertas exteriores, quienes hacían de porteros supervisando que nadie se excediera o cometiera ningún atentado contra el Templo en sus inmediaciones y zonas abiertas a los ciudadanos y peregrinos, los guardianes de la jêl, una terraza que delimitaba la zona de acceso público de las estancias privadas y reservadas al  personal del Templo con lo que si alguien conseguía escapar al control de los porteros se topaban con los guardias de la Terraza. Por último, las patrullas del Atrio de los Gentiles, donde los no judíos se agolpaban, en su mayoría comerciantes procedentes de toda Palestina y Provincias cercanas.

Por la noche se establecía un servicio de vigilancia del que era responsable el ‘îs har ha-bayit que garantizaba el sueño de los sacerdotes y demás personas que habitaban el Templo.

Un sacerdote que hacía las veces de comisario se ocupaba de la seguridad pública y se le conocía como “sagan”, siendo la persona más poderosa de Jerusalén después del sumo sacerdote y del tribuno militar romano quién contaba con una cohorte auxiliar que desde su fortaleza, la Torre Antonia, controlaban la explanada del Templo, donde se llevaban a cabo y celebraban los acontecimientos y festejos más importantes de la ciudad. De vez en cuando, los soldados romanos patrullaban Jerusalén, bien para recordarles a los habitantes de que ellos eran los que mandaban realmente, bien para intervenir en cualquier tumulto puesto que las concentraciones de personas estaban prohibidas como medida de seguridad para evitar rebeliones, de ahí el que, en principio, resultara imposible que se produjera el capítulo de las bienaventuranzas, el de la entrada en Jerusalén a lomos de un burro en loor de multitudes o incluso el juicio multitudinario de Jesús porque los romanos no lo hubieran permitido claro que Flavio Josefo, judío reomanizado que escribió sobre la Palestina del siglo I, dice que resultaba inevitable que se juntaran en las fiestas más señaladas cientos de miles de personas por lo que debemos considerar la posibilidad de que sí pudieran ocurrir todos los hechos anteriores relacionados con la vida de Jesús.

Los judíos no contaban con ejército propio ya que esta función estaba encomendada exclusivamente a las fuerzas romanas, incluso las labores de policía eran realizadas, en ocasiones, entre guardias del Templo y soldados romanos pero existía una gran desconfianza mutua, como cabía esperarse. Es lo que puede explicar el episodio de la presencia de soldados romanos en la tumba de Jesús ya que al tratarse de un rebelde peligroso para el pretor romano ya que decían que se había proclamado rey de los judíos por lo que suponía una potencial amenaza para los intereses de Roma en la Provincia, el tribuno ordena que dos soldados vigilen la entrada de la tumba por si los partidarios de Jesús deciden robar el cadáver para extender después alguna fábula que engrandezca más su figura e incluso anime al levantamiento, como por ejemplo que hubiera resucitado lo que, como bien sabemos, no pudieron evitar los soldados que velaron el sepulcro pues les entró una extraña ensoñación que permitió que Jesús saliera de su tumba, ya resucitado, sin ser visto.

Lejos de aceptar esta improbable teoría aun siendo un dogma cristiano y por lo tanto respetable lo más acertado sería ser cauto y considerar otras opciones como que no se produjera esa escena de la resurrección o sencillamente que no se destacara a soldados romanos puesto que estaban sometidos a una tremenda disciplina y sin duda sabían que de quedarse dormidos se les hubiese castigado, tal vez con la muerte, al permitir que un rebelde peligroso escapara delante de sus narices.

También es cierto que los soldados que componían la cohorte auxiliar destacada en Jerusalén procedían de Grecia, Siria o Samaria y sobre todo éstos últimos odiaban de modo visceral a los judíos ya que tiempo atrás sus reyes habían castigado duramente a las poblaciones samaritanas por lo que no dudaron en tomarse la revancha cuando, alistados en el ejército romano, se les destinó a Judea, precisamente para mantener a raya a los posibles rebeldes judíos. Si alguien se pregunta si los romanos hicieron lo mismo en Samaria, destacando a soldados de origen judío, la respuesta es no: los judíos estaban exentos del servicio militar como gracia especial concedida por el Imperio Romano.

Las autoridades romanas tenían destacamentos de soldados dispersos por todo el territorio de Judea para vigilar sus caminos y proteger las rutas caravaneras que aseguraban el abastecimiento tanto de las ciudades como de las guarniciones romanas y de hecho eran los soldados los que perseguían a los bandidos de las serranías que acosaban a los comerciantes con la idea de conseguir botín lo que motivó que algunos de esos pequeños destacamentos romanos fueran apreciados por las poblaciones de interior puesto que garantizaban su seguridad frente a criminales, ladrones y bandidos claro que los romanos intervenían solamente si se les demostraba que esos individuos eran también rebeldes lo que probablemente supuso no pocas acusaciones injustas para quitarse competencia o vecinos molestos de en medio: presentarles ante los romanos como una amenaza pero la verdad es que ni la Guardia del Templo ni los destacamentos romanos mostraban mucho interés por la seguridad de las aldeas las cuales se debían valer de sí mismas para evitar ser expoliadas.

Flavio Josefo relata como Pilatos no dudaba en castigar severamente cualquier posible foco de insurgencia pero también el terrorismo hizo acto de presencia en el siglo I con los zelotas si bien no hay constancia documental de su actividad hasta el año 44 aunque hay autores que consideran a los seguidores de Judas el Galileo, un rebelde de los primeros años del siglo, como zelotas (cuando Judas el Galileo se rebeló Jesús no debía tener más de diez años en el caso de que no sean la misma persona como aseguran otros autores). El caso es que los zelotas castigaban a todo aquel que comerciara o colaborara de cualquier modo con los romanos causando verdadero terror entre la población. Serían los destacamentos romanos los encargados de vigilar la presencia de zelotas en las aldeas judías para comunicarlo a las cohortes destacadas en Siria que enviaban refuerzos si las circunstancias lo requerían pero, en tiempos de Cristo, no inquietaban demasiado a los soldados romanos que les veían como simples bandidos que se escondían en las montañas, no como una fuerza organizada. Todo cambiaría con la gran rebelión judía del año 66 en la que los zelotas y su brazo armado, los sicarios, sí que pudieron haber interpretado un papel decisivo en el levantamiento del pueblo judío que llevó a los romanos a tomar la determinación de asediar y destruir Jerusalén, saqueando e incendiando su Templo y esclavizando a gran parte de la población como escarmiento.

Leer más: http://www.redsafeworld.net/news/la-seguridad-publica-en-tiempos-de-jesus/

Saludos

Mario Meneses

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s