Pandillas en el Siglo XXI.


UNA APROXIMACIÓN AL TEMA DE LAS PANDILLAS.

La aproximación de los medios de comunicación al fenómeno de las pandillas ha registrado en la ultima década un enfoque vinculado a la inseguridad y el crimen, lo que representa un estigma para el estudio y entendimiento amplio de un tema tan complejo y profundo.

Es probable que dicho tratamiento este motivado por la valoración de los actos de primera mano que son observables en las pandillas, sin escrutar con mayor profundidad los motivos o el contexto que llevan a los jóvenes a usar la violencia como un código social, y la delincuencia como instrumento para su propia sobrevivencia. Hechos que plantean un problema central en el que el desconocimiento sobre las pandillas motiva temor, marginación y un estigma social que ubica a sus integrantes en un dilema entre la exclusión y la violencia.

Sin embargo, pereciera que la violencia es el distintivo del fenómeno de las pandillas, sin considerar que los casos que cobran mayor relevancia ante la opinión publica no suceden sin razón alguna. Tales crímenes obedecen a una concentración sistemática de abusos, adicciones, violencia familiar y de genero, que obliga a los jóvenes o niños de entre ocho y doce años a buscar en las pandillas una familia alternativa como destino de vida, lo que permite canalizar sus frustraciones, exorcizar sus miedos y construirse a si mismos una identidad individual y colectiva.

Por eso, tratar el asunto de las pandillas obliga a revisar temas de juventud, identidad, violencia, familia y autoridades en materia de desarrollo social y de seguridad. Estos elementos forman un mosaico que permite abordar el fenómeno de las pandillas, su concepto, sus implicaciones, alternativas y fronteras frente al contexto social que se vive actualmente, donde la sociedad después de ignorarlas les teme y las sanciona con todos los instrumentos a su alcance, motivando una desconexión que replica de manera permanente el fenómeno.

La revisión de este tema tiene la finalidad de contribuir a la conceptualización de las pandillas, tomando en cuenta la realidad de estas organizaciones y su manifestación en el caso mexicano, haciendo a un lado el estigma de violencia con el que se ha marcado.

Ademas, a través de este estudio se busca aportar componentes para la comprensión integral y estructural (causa y efecto) del fenómeno, que permite articular, desde el punto de vista social, el diseño de políticas publicas dirigidas al tratamiento y atención de estos grupos.

En México, los medios de comunicación han dado cuenta de la presencia de las pandillas en todo el país, tema que registra ciclos mediáticos ubicados en el centro, sur y norte del territorio nacional.

En 1978 se formo la agrupación denominada Los Panchitos en la Ciudad de México, especialmente en las colonias de las delegaciones Álvaro Obregón, Cuajimalpa y Miguel Hidalgo. Los Panchitos se volvieron uno de los primeros referentes de juventud y violencia asociados con marginilidad que los medios de comunicación transmitieron a la sociedad. 25 años después, en 2003, las pandillas volvieron a llamar la atención, esta vez en la frontera sur, con las Maras, en su vertiente MS 13 y Barrio 18 que, como sucedió anteriormente, se asociaron con violencia y juventud, excluyendo sus causas sociales, sus antecedentes y generando una falta de profundidad sobre las razones que orillaban a jóvenes de distintos países a formar parte de una agrupación con estas características.

Para 2007, una vez mas los pandilleros capturaron la atención de al opinión publica; en esta ocasión en la frontera norte de Ciudad Juárez, Chihuahua, cuando se les asocio con dos organizaciones de narcotráfico que se enfrentaban en este municipio: las pandillas de los Artistas, Asesinos y Aztecas.

El presente capitulo busca modificar el paradigma y al percepción acerca de las pandillas, y propone considerar a sus integrantes como victimas y victimarios. Son victimas por su propia historia personal, ya que la violencia intrafamiliar y las privaciones económicas los orillaron a buscar una alternativa de vida. Son victimarios porque ejercen la violencia en contra de sus rivales, o incluso de ellos mismos para integrarse y mantenerse en este modelo de organización.

Esta característica los define en un ciclo de violencia complejo y poco estudiado que requiere ser analizado a profundidad con el fin de proponer alternativas de seguimiento y atención.

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Saludos

@MarioMeneses_

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