Nueva herramienta para las víctimas de espionaje por parte del gobierno, #Periodistas y Defensores de #DerechosHumanos


Paso 1 de la utilización de DETEKT

Una nueva herramienta para que los periodistas y defensores de derechos humanos puedan escanear su ordenador, presentada por Amnistía Internacional y una coalición de derechos humanos y organizaciones de tecnología.

Detekt es la primera herramienta que se pone a disposición del público, para detectar importante spyware de vigilancia conocido, algunos de los cuales se utiliza en las computadoras por los gobiernos.

“Los gobiernos están utilizando tecnología cada vez más peligrosa y sofisticada que les permite de forma remota leer los correos electrónicos privados de los periodistas y los activistas, se encienden la cámara de su ordenador o un micrófono para grabar en secreto sus actividades. Utilizan la tecnología en un cobarde intento de prevenir los abusos de la exposición “, dijo Marek Marczynski, Jefe del Ejército, de Seguridad y de la Policía de Amnistía Internacional.

“Detekt es una sencilla herramienta que alertará a los activistas a tales intrusiones para que puedan tomar medidas. Representa una huelga contra los gobiernos que están utilizando la información obtenida a través de la vigilancia para detener arbitrariamente, arrestar ilegalmente e incluso torturar a los defensores de derechos humanos y periodistas”.

Desarrollado por el investigador de seguridad Claudio Guarnieri, Detekt está siendo lanzado en colaboración con Amnistía Internacional, Digitale Gesellschaft , Electronic Frontier Foundation y Privacy International .

La adopción y el comercio de las tecnologías de comunicación de vigilancia ha crecido exponencialmente en los últimos años.

La Coalición contra las exportaciones ilegales de vigilancia , de los cuales Amnistía Internacional es miembro, estima que el comercio mundial anual en tecnologías de vigilancia en un valor de US $ 5 mil millones, y sigue creciendo.

Alguna tecnología de vigilancia está ampliamente disponible en Internet; mientras que otras alternativas más sofisticadas son desarrollados por empresas privadas con sede en países desarrollados y vendidos a los encargados de hacer cumplir la ley estatal y las agencias de inteligencia de los países que persistentemente cometen violaciónes de derechos humanos.

FinFisher, una firma alemana que solía ser parte de la británica Gamma International, desarrolló el software espía FinSpy que puede ser usado para monitorear las conversaciones de Skype, extraer archivos de discos duros, ficha uso del micrófono y correos electrónicos, e incluso tomar capturas de pantalla y fotos usando la cámara del dispositivo.

De acuerdo con la investigación llevada a cabo por Citizen Lab y la información publicada por Wikileaks, FinFisher se utilizó para espiar a abogados y activistas de derechos humanos destacados en Bahrein.

Amnistía Internacional insta a los gobiernos a establecer controles comerciales estrictas que exigen las autoridades nacionales para evaluar el riesgo de que el equipo de vigilancia sería utilizado para violar los derechos humanos antes de autorizar la transferencia.

“Detekt es una gran herramienta que puede ayudar a los activistas estar a salvo, pero en última instancia, la única manera de evitar que estas tecnologías sean utilizadas para violar o abuso de los derechos humanos es establecer y hacer cumplir estrictos controles sobre su uso y el comercio”, dijo Marek Marczynski.

Amnistía Internacional hará uso de sus redes para ayudar a activistas de todo el mundo aprenden sobre Detekt y escanear sus dispositivos para detectar signos de spyware. También participará en la prueba con sus socios locales y las redes que se consideran en alto riesgo de ser blanco de tales spyware.

Detekt es la primera herramienta que se pone a disposición del público que detecta importante spyware de vigilancia conocida, algunos de los cuales se utiliza

Fuente: Amnistía Internacional

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@MarioMeneses_

El Hospedaje mas caro del mundo… Vivir en la cárcel; vivir del dolor ajeno.


Vivir en la cárcel; vivir del dolor ajeno

Israel Piña
14/Nov/2014 08:02

En las cárceles del Distrito Federal pagas por todo. Pagas por dormir. Pagas por caminar. Pagas por ver a tu familia. Pagas por hablar con ella. Pagas por beber, por comer y por mantenerte limpio. Pagas por vivir.

En la prisión, la vida de un preso se reduce a un número de expediente. Todo vale más que esa cifra. “No hay sentimientos allá adentro. Tú eres un número que vale menos que un bolillo. Todo es dinero”, afirma “El Marcelo”, quien pasó 9 años en la cárcel por robo de automóviles.

Todo cuesta, según “El Marcelo” -quien pide omitir su nombre por motivos de seguridad:

Hablar por teléfono cuesta un peso con 50 centavos.

Si quieres que el custodio no te despierte a las 5:30 horas sino hasta las 7:30, pagas 10 pesos.

Si quieres que dejen la reja abierta cuando debiera estar cerrada, das 15 pesos.

Si quieres estar en el patio, 10 pesos.

El cubo de agua, después de la hora oficial de llenado, vale un peso.

Si tu visita llega cuando estás en fajina, das 50 pesos para poder verlos.

Las bancas de los quioscos donde te sientas con ellos cuestan 30 pesos.

La renta de un televisor asciende a 120 semanales; la de una radiograbadora y un reproductor de DVD, a 30 pesos.

Todo eso se paga.

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal concluyó, en un informe sobre las cárceles de la Ciudad de México, que la extorsión es “uno de los grandes problemas a resolver, principalmente lo que se refiere a la solicitud de dádivas por parte de las y los custodios a la población privada de su libertad”.

Si el preso no tiene para pagar una estancia –como llaman a las celdas– con poca gente, lo mandan a las más saturadas, a las ocupadas hasta por 50 reos. A éstas se les conoce como “Castillos Greiscol”. Ahí la gente duerme con las piernas recogidas al pecho o de pie, algunos pasan la noche atados a las rejas. Cuando los custodios abren la celda, los reos se desparraman hacia fuera de la celda.

Los “cantones” –como también llaman a las celdas– miden cuatro metros de ancho por tres de largo y están hechos para 5 personas, un número irreal para la cantidad de población. El Reclusorio Oriente, donde estuvo “El Marcelo”, tiene capacidad para 5,376 presos, pero hasta mediados de 2013 había casi 12,500, según la Comisión Nacional de Seguridad. Esto representa un sobrecupo de 232 por ciento.

Paso por El Oriente

“El Marcelo” llegó a la zona de Población del Reclusorio Oriente, donde están todos los sentenciados, el 23 de mayo de 2005. Lo condenaron a nueve años, cuatro meses y tres días de cárcel por robo de automóviles.

A las nueve de la noche, lo llamaron a él y a 14 personas más, uno por uno. Al salir del área de Ingreso, donde estaba desde el 7 de abril, marcaron su brazo con la leyenda D7-Zona2-Estancia9. A las 23:30 horas, lo recibió un custodio en la zona de dormitorios. En ese momento apareció su hermano Jesús. “Me lo voy a llevar a otra estancia, jefe”, dijo al mismo tiempo que sacó un billete de 100 pesos. Por eso “El Marcelo” llegó al D7-Zona1-Estancia5, una celda dirigida por “El Salvaje”.

“El Marcelo” comenzó a vivir con 5 personas en una celda “de lujo” localizada en el área de corrigendos, donde están los más jóvenes de la prisión y los que pasaron por la correccional para menores. Dormía en el suelo, pero acostado, algo que muy pocos gozan en el Reclusorio Oriente.

Todos los recién llegados deben cumplir con tres meses de fajina. Un día después de pisar el dormitorio, a las 9 de la mañana, Tomás, el coordinador de la fajina, buscó a “El Marcelo” para asignarle una labor. No salió al primer llamado, sus compañeros lo escondieron un buen rato.

- ¿Por qué no salías? -preguntó Tomás cuando al fin apareció “El Marcelo”- Agarra tu chicharrón (la cobija) y vente.

Un hombre se dirigió a “El Marcelo” en ese momento: “Me dijo Luis que eras su sobrino”.

El tío de “El Marcelo” estaba en la Penitenciaría de Santa Martha por homicidio y era conocido de Tomás. Para verificar el parentesco, llamaron por teléfono a Luis.

- ¿Qué pasó, hijo? ¿Cómo estás? ¿Te pusieron a hacer fajina? – preguntó Luis.

- No, tío.

- Ya está. A ver, pásame a Tomás.

“Sí, Luis. Ya no va a pasar nada, hermano, ahorita voy a hablar a su estancia”, se oyó decir a Tomás antes de colgar.

“Me hubieras dicho que es tu tío. Nada más quiero que me traigas una escoba y una bolsa de jabón”, le pidió Tomás a “El Marcelo”. Le salió barato, pues para evadir la fajina, un reo debe pagar entre 3,000 y 5,000 pesos, según la edad, la sentencia y el dormitorio que tenga, a decir de los reos.

Santa Martha Acatitla, igual de amarga

”El Marcelo” fue trasladado al Centro de Readaptación Social Santa Martha Acatitla el 26 de febrero de 2007. Hay algunas diferencias entre éste y el Reclusorio Oriente: las celdas están más limpias en el primero, además de que hay regadera en cada una de ellas, y los reos en general no rebasan los 30 años.

Lo demás, la rutina, las reglas no escritas y la violencia, son las mismas, igual de amargas.

A las 7:30 de la mañana es el primer pase de lista, luego viene “El Rancho”, como nombran al desayuno. En el patio colocan peroles grandes con café y huevos cocidos que los presos acompañan con bolillo. Cada reo debe llevar sus propios trastes, “si no tienes dónde te sirvan, no te sirven y no comiste, no les interesa”. Luego cada quien hace lo que le viene en gana: ir a la escuela, jugar en las canchas o acostarse todo el día en la estancia.

En la celda de “El Marcelo” también había reglas: uno lavaba los trastes, otro la ropa, uno más debía ir temprano por el agua y el reo más nuevo limpiaba el espacio muy temprano. “Tienes que tallar despacito, tienes que secar despacito, tienes que hacer todo callado. Cuidadito y se te cae algo porque en chinga se levanta la ‘jefa del cantón’, y te agarra a garrotazos para que aprendas a respetar el sueño”.

“Allá adentro vives del dolor ajeno, te vuelves de corazón más duro, ya no cualquier cosa te lastima, te amargas (…). No te puedo platicar de algo agradable en la cárcel porque realmente todos los días son iguales: picados, muertos, robados, golpeados. No hay un día de felicidad, no te puedo decir este fue el día más feliz ahí adentro”, cuenta.

La muerte del padre

“El Marcelo” perdió a un amigo en la cárcel: lo mataron a navajazos frente a él. También perdió a su esposa, quien en 2010 dejó de ir a verlo. Lo más doloroso fue la muerte de Francisco, su padre, el 16 de abril de 2008. Desde un día antes, se había enterado de que su papá estaba enfermo y de que el diagnóstico no era alentador, por eso llamó a su madre por la mañana, a eso de las 10 y media.

Francisco fue policía investigador federal y un tiempo estuvo asignado en Mazatlán, Sinaloa. En 1997 Francisco pidió su traslado al Distrito Federal debido a que uno de sus hermanos había sido asesinado. Francisco dejó su trabajo al poco tiempo y comenzó con actividades ilícitas: robo de autos y venta de drogas. Fue entonces cuando “El Marcelo”, de apenas 16 años, entró a ese mundo. “Mi papá me decía: ‘te voy a dar 500 pesos pero ve a Tacuba y quiero que me traigas algo’; el automóvil tenía dos bazucas (espacios para bocinas) y ahí metían la mercancía (cocaína)”. Todavía recuerda los bloques de cocaína marcados con un alacrán, símbolo que usaba el cártel de Calí, de Colombia, para distinguir sus productos.

Francisco y otros miembros de su familia controlaban ambas actividades criminales en la zona de Cuautitlán, en el Estado de México. “El Marcelo” aprendió a robar automóviles, por lo general estacionados, trabajaba para su papá y por su cuenta. Antes de los 20 años de edad ganaba 40 mil pesos semanales, en promedio.

El 1 de junio de 2003, lo detuvieron por primera vez en Iguala, Guerrero, con un Jetta robado, pero el juez lo absolvió gracias a influencias de Francisco. En marzo de 2004 lo arrestaron por tentativa de robo de auto, pero pagó su caución y llevó el proceso en libertad. La tercera fue definitiva. En la tercera, “El Marcelo” se quedaría más de nueve años, y al cumplir apenas 3 fue cuando murió su padre.

Un velatorio provisional en la cárcel

La mamá de “El Marcelo” contestó el teléfono justo en el momento en que le daban una mala noticia.

-Es que ya se murió. Tu papá acaba de morir, hijo.

- ¿Cómo que ya se murió, mamá?

-Sí, aquí me está diciendo el médico que Francisco ya se murió.

“El Marcelo”, en shock, pasó el teléfono a su hermano.

Su familia haría todo lo posible por llevar el cuerpo del papá a Santa Martha Acatitla, ubicado al poniente del Distrito Federal. Y así fue.

La carroza fúnebre llegó a las cuatro y media de la tarde a la cárcel. Un custodio colgaba de cada una de las dos puertas del vehículo que se estacionó en el área de descarga de alimentos. De él descendieron la madre y la hermana de “El Marcelo”, estaban desconsoladas. Luego bajaron el féretro.

Ese día cerraron el paso al comedor a todos los internos, sólo “El Marcelo” y su hermano Jesús, quien también cumplía una sentencia por robo, estuvieron ahí frente al cadáver de Francisco, su padre. “El Marcelo” lo tocó, lo abrazó. Le prometió que dejaría la vida de delincuente y que cuidaría de su hermano menor.

Quince minutos después, la carroza abandonó el Centro de Readaptación Social ubicado al oriente del Distrito Federal.

“El Marcelo”, con sus 1.93 metros de estatura, regresó a llorar a su estancia.

Más de seis años más tarde, apenas libre, “El Marcelo” visitaría la tumba de su padre. El 8 de agosto de 2014, por la mañana, llegaría al cementerio que está afuera del Metro Panteones, entre los límites de la delegación Miguel Hidalgo y el municipio mexiquense de Naucalpan, al norte de la Ciudad de México. Se paró frente a él y no paró de llorar. Cantó una canción y limpió la tumba.

El último día en más de 9 años

Cuando cumplió nueve años en la cárcel, los meses transcurrieron más lentos para “El Marcelo”: volvió la desesperación de los primeros días sin libertad, realizó más actividades para desgastar el tiempo y evitó cualquier problema para no alargar su estancia en ese lugar.

Al llegar los nueve años, cuatro meses y un día, reclamó su salida, pero estaba en un error: le faltaban dos días más. Esas 48 horas restantes fueron las más largas de su vida, “se me hicieron como los 9 años”, compara “El Marcelo”. Se le escapó el hambre, pero no la ansiedad que mataba con ejercicio. Aprovechó ese tiempo para acomodar sus pertenencias y repartirlas entre sus amigos, aquellos que lo ayudaron y protegieron en Santa Martha Acatitla.

El 7 de agosto de 2014 llegó. Los reos que están por salir suelen hacerlo después del segundo y último pase de lista del día, a las siete de la noche. Después de nombrar a “El Marcelo”, el custodio Miguel se acercó a él por una deuda.

- ¿Qué onda? Pasa los 10 pesos.

- Te los mandé con “El Baloo”… bueno, al otro turno te lo doy.

- ¿Qué te quieres hacer si tú ya eres hombre libre? Tú ya te vas hoy. Pero por mí te irás hasta las 12 de la noche.

- No te saques de onda, Miguel, pero si ya les aguanté nueve años, imagínate que no aguante tres horas.

“Apándenlo”, soltó Miguel, luego cerró la puerta y volvió a amenazar con retrasar la hora de salida.

“El Marcelo” se recostó en su camarote hasta las nueve y media de la noche, cuando lo llamaron a las esclusas, el último paso hacia la puerta de salida. Y a esa hora comenzó un interrogatorio y la comparación de su rostro con las fotos de su ficha signalética. Él se concentró en las respuestas que daba porque cualquier error alarga más el proceso. Pasó por cinco esclusas, en cada una le hicieron las mismas preguntas pero en forma aleatoria. Entre todas forman un trayecto de 100 metros, aproximadamente. Después de la última, hay un estacionamiento y luego la salida. El policía abrió la puerta a las 11 de la noche, “como en cámara lenta”.

Ya en la calle, “El Marcelo”, de 32 años, estalló en llanto y caminó rumbo a la avenida porque su madre aún no llegaba.

Vio a la gente pasar. Con temor, pidió un cigarro a un hombre que estaba por ahí.

- ¿Acabas de salir?

- Sí, apenas- contestó “El Marcelo”.

- Vente a la tienda. ¿No quieres un refresco?

- No, sólo un cigarrito.

- Va, cuídese y échele ganas.

Fue la primera persona con la que habló afuera de la cárcel, la primera que lo ayudó y nunca supo su nombre.

A las 11 y media de la noche llegaron su madre, uno de sus hermanos, su primo, la pareja de éste y su tía. Bajaron del carro y todos lo abrazaron. Le llevaban ropa que se puso ahí mismo. La otra, la de preso, la dejó tirada en la calle como es costumbre entre quienes salen libres.

Es para no llevarse las “malas vibras”, dicen.

Fuente: VertigoPolitico

Saludos

@MarioMeneses_

#PropuestaMx 2014 Diez propuestas de los #estudiantes #mexicanos en el Reino Unido para mejoras la #SeguridadPublica en México.


Ante la gravedad de la crisis de inseguridad, impartición de justicia y ausencia de garantías en la protección a los derechos humanos que vive actualmente México, y específicamente, ante la lamentablemente desaparición forzada de 43 estudiantes en Ayotzinapa, los aquí firmantes manifestamos nuestra solidaridad con estas y con todas las victimas de los últimos años, y exigimos al Estado mexicano castigar a los responsables y reformar la estrategia de seguridad para que esto no vuelva a ocurrir.

En congruencia con esta preocupación, las sociedades de alumnos mexicanos aquí firmantes hemos generado un documento de diez propuestas con recomendaciones tangibles y precisas para lograr cambios a nivel institucional.

Propuestas que exigen colocar a los derechos humanos como una prioridad real en la agenda del Estado mexicano, de manera efectiva y no retorica, como hasta ahora. Sin el respeto a las garantías individuales, cualquier proyecto de Nación seguirá siendo comprometido o postergado. hay ejemplos de ello en todo el país.

Es momento de reabrir el debate. Es momento de transformar lo que no funciona y trabajar en conjunto para una gran reforma en la seguridad y justicia mexicanas, hasta ahora inexplicablemente postergada. Nos urge reducir los altos niveles de corrupción, criminalidad e impunidad. Exigimos mejorar inmediatamente la calidad y las competencias de las fuerzas de seguridad publica; pero hacerlo en el marco de la protección de los derechos humanos y la reducción de la violencia, sin postergar la transparencia, rendición de cuentas y el aprendizaje de las mejores practicas internacionales.

De fondo, pretendemos reabrir la discusión publica sobre lo mucho que esta fallando México. Queremos romper esta inercia, pasividad y falta de liderazgo. Queremos sentar un piso mínimo de ideas que permitan mejorar la Seguridad publica en México a través de cambios en las instituciones encargadas de la prevención de la violencia, los servicios policiales y las instituciones de procuración e impartición de justicia.

Conscientes del nivel de complejidad del problema, invitamos a que también otros grupos académicos  y lideres sociales se organicen para retroalimentar este y otros documentos que se presenten. La tarea es inmensa. No lograremos avanzar sin una gran alianza.

En momentos tan difíciles como los que vive México hoy en día, es momento de cambiar. Es tiempo de nutrir la legitima protesta con la propuesta. Aceptar lo que ha fallado y abrir un debate para transformar lo que mas nos duele y nos aqueja.

México es responsabilidad de todos. Con profundo amor por nuestro país, presentamos nuestra primera aportación para lograr un México mas prospero, seguro y justo para todos.

A todos mis amigos lectores, es un placer poder difundir este documento tan valioso por la procedencia de nuestros académicos mexicanos en Reino Unido, les mando un saludo afectuoso y me siento orgulloso por ellos.

Sin embargo, comparto una visión personal, para que la sociedad mexicana y los grupos de interés (ONG´s), nos ayuden a  consolidar los controles necesarios para una mejor implementación de nuestro Nuevo Proceso Penal Acusatorio y Oral, ya que no debemos olvidar que la mayoría de los mexicanos desconocen toda esta reforma judicial que estamos viviendo, desde una simple detención policial, hasta un juicio penal. Solo así podremos pasar de la “Protesta a la Propuesta”

Saludos cordiales

@MarioMeneses_

La #homofobia es una subcultura en la #policía municipal mexicana. @InsydeMx


 

A pesar de que el discurso de derechos humanos ha permeado entre las y los policías y que se acepta que los homosexuales son sujetos de derechos, sigue vigente el peso de la influencia heteronormativa que distingue negativamente a la homosexualidad, la cual se refleja en la homofobia al interior de la policía, regulando a la hombría a partir de los cánones de la hetenormatividad y la masculinidad hegemónica.

Por: Daniel Estrada Zúñiga

La homofobia es una subcultura en la policía municipal mexicana. Con la intención de identificarla, en Flacso se desarrolló una investigación cualitativa con policías del área de prevención del delito para entender cómo una construcción social de la violencia de género es trasladada al interior de la institución policial.

La institución policial se construye con los mandatos de la masculinidad hegemónica (armas, violencia y abusos de poder). La idea que tienen los policías acerca del ser hombre, de la homosexualidad y la homofobia, provienen de comportamientos, actitudes y lenguaje discriminatorios por motivos de orientación sexual y de género; influencia mucho más poderosa que la visión de los derechos humanos (que, como autoridad, se encuentran obligados a respetar, garantizar, proteger y promover). Un ejemplo: “a mí nadie me engaña, los putos son putos porque no se les para [el pene]; yo los tengo que respetar por eso de los derechos humanos, pero si por mí fuera, los aventaba a un barranco”.

Para comprender la construcción social de la violencia y de la discriminación en la institución policial es necesario tener en mente tres conceptos: subcultura, heteronormatividad y homofobia. La subcultura policial, se trata de la serie de “pautas, valores, prácticas y comportamientos” compartidos que se reproducen y legitiman creencias entre las personas que conforman la policía. (Suárez de Garay, 2006: 26). La heteronormatividad es un orden simbólico que ubica las ideas tradicionales del deber ser de la masculinidad, que suscita el odio y aversión hacia la homosexualidad*. Y la homofobia es la violencia (manifiesta en desprecio, insultos, burlas, discriminación, hasta el homicidio) que tiene como objetivo la exclusión social (Parrini y Brito 2013: 15).

En la subcultura policial encontramos tres elementos en donde cotidianamente se recurre a comportamientos de exclusión y discriminación hacia la homosexualidad: en las claves policiales; en el uniforme de los policías; y en el lenguaje de burla y carrilla sobre homosexuales.

Las claves son fundamentales para el funcionamiento de la policía. Es un código exclusivo. La policía usa claves formales e informales. En la formal, “50” y “76” no significan lo mismo aunque ambas se refieren a personas: “50” significa homosexual y “76” ciudadano/a.

¿Un homosexual no es ciudadano? Así lo explica un policía entrevistado: “Porque para referirte a una persona homosexual no lo puedes hacer con ningún apodo, con ningún mote, ni nada. Entones, si dices un ‘76’, ‘un ciudadano’, ¿cómo le vas a decir? ¿Un ‘ciudadano rarito’? ¿Un ‘ciudadano homosexual’?

Otra clave informal es “64-63”. Su significado la identifica con la homosexualidad y las mujeres: la penetración anal. El “64” se refiere al acto sexual y el “63” “al pequeño”, haciendo referencia al ano. La expresión en clave “64-63” por lo regular va acompañado de burla y bromas sobre las mujeres y hombres homosexuales, para distinguirles que ellas y ellos no son normales, es decir, “no les gustan que les den por detrás”.

No se ha identificado cuándo y dónde se creó está clasificación en claves, sin embargo, lo interesante es reflexionar que dichas claves forman parte del lenguaje cotidiano en la subcultura policial, misma que rechaza la diferencia sexual hacia la homosexualidad; donde cincuenta no es setenta y seis, y “76” no es lo mismo que “50”.

El segundo elemento de la subcultura policial que simboliza discriminación hacia la homosexualidad es el uniforme. En la institución policial el uniforme representa su función, y esa simbolización es esencial para ejercer dicha función (Suárez de Garay, 2010: 179). A partir de una iniciativa para promover acciones de género en el área de prevención del delito, la anterior administración determinó que los días viernes las y los policías vistieran como parte del uniforme una playera rosa. Esto arrojó elementos verbales de homofobia, incluso por parte de la ciudadanía, quienes vinculaban al color con ausencia de masculinidad: “mira allí anda el de rosita“; “se ven más valientes… se ven más masculinos”; “ahí viene el de prevención del jotito”.

Por último, el tercer elemento de la subcultura policial es el lenguaje de broma y carrilla. En la policía, la carrilla a la homosexualidad se da en dos vías. Por un lado se menosprecia que los hombres muestren sentimientos relacionados a lo femenino: llorar, no aguantar y exponer emociones afectivas. En la carrilla florece el morbo y el sentido sexual se expone con tintes homoeróticos, que difícilmente son visibilizados como tal en un sistema heteronormartivo como la policía. Se habla del tamaño del pene y algunas veces se invita con el comportamiento a tocarlo; existen manoseos, aparentemente, entre burla o broma; se alburea al otro sobre su supuesta sexualidad que no corresponde a la de los “otros” hombres, negado y avergonzado por el modelo dominante de la sexualidad masculina. Así, es común que en la policía se permeen frases como “¡el más gay es él!”, “¡deja de jotear!”, “pareces mariquita” y “pareces gay´s”.

Así, el poder del imaginario social sobre la homosexualidad tiene fuertes repercusiones en las y los policías, aprendizajes que son retomados por la infusión histórica de la influencia religiosa, de los medios de comunicación, la familia, el Estado, la escuela y la misma institución policial.

La producción de cargas valorativas homofóbicas sobre la homosexualidad por parte de quien debe respetar el orden y al mismo tiempo los derechos humanos, mantienen prejuicios arraigados en que la homosexualidad es antinatural, “ellos no se reproducen”. A pesar de que el discurso de derechos humanos ha permeado entre las y los policías y que se acepta que los homosexuales son sujetos de derechos, sigue vigente el peso de la influencia heteronormativa que distingue negativamente a la homosexualidad, la cual se refleja en la homofobia al interior de la policía, regulando a la hombría a partir de los cánones de la hetenormatividad y la masculinidad hegemónica.

Tomando en cuenta lo que sucede en Ayotzinapa –la desaparición forzada, la tortura y posiblemente el homicidio y la evidencia de la violencia de género como la homofobia al interior de las policías municipales en México, es evidente y al mismo tiempo urgente transformar las estructuras organizacionales de las policías. Es aquí donde la apuesta por la seguridad ciudadana, desde una visión de derechos humanos, igualdad de género y diversidad sexual, es la propuesta que permite cambiar los esquemas de pensamiento y actitud que mantienen las y los policías en las subculturas institucionales donde se desenvuelven.

* Daniel Estrada Zúñiga es colaborador de la Dirección de Investigación Aplicada en Policía, Seguridad y Justicia Penal de Insyde.

Fuente: Animalpolitico.com

Saludos

@MarioMeneses_

Manual de Protección de Bienes y Custodia de Menores al Enfrentar la Deportación


 

“Manual de Protección de Bienes y Custodia de Menores al Enfrentar la Deportación”

PROTECCIÓN DE BIENES Y CUSTODIA DE MENORES
AL ENCARAR LA DEPORTACIÓN

Guía para profesionales que asisten a familias inmigrantes

El costo económico de la deportación

Los Estados Unidos deportó a más de 393,000 inmigrantes en el 2010, el octavo año consecutivo que ostentaron el record con tan alto registro de deportación. En los últimos años, el número de individuos deportados ha aumentado a un nivel precipitado del 60 por ciento. Este incremento de deportaciones se ha abastecido principalmente por inmigrantes detenidos por infracciones no violentas.

La deportación (antes conocido como la expulsión) es una preocupación creciente entre las familias inmigrantes hasta que obtienen la ciudadanía. El Pew Research Center concluyó que el 52% de los inmigrantes latinos se preocupan mucho por la deportación de ellos mismos, familiares o amigos; y un 72% se preocupa por lo menos un poco.
Los inmigrantes vienen a los Estados Unidos a forjarse un mejor futuro y a reunirse con sus familiares, algunos de los cuales son ciudadanos y otros que encaran la posibilidad de deportación. Muchos de los inmigrantes que viven en los Estados Unidos han vivido aquí por muchos años, pagan impuestos y han emprendido una vida cotidiana en sus comunidades. Con el pasar del tiempo, estos inmigrantes compran sus casas, abren sus propios negocios y adquieren bienes personales.
Además de las dificultades emocionales causadas por la separación de familias y el tener que dejar forzosamente sus hogares y sus comunidades en los Estados Unidos, los inmigrantes sujetos a la deportación encaran un sin número de calamidades económicas y de custodia las cuales son pertinentes considerar. La planificación adelantada beneficiaría a resolver estos asuntos. Una vez que el inmigrante es detenido o es deportado de los Estados Unidos, es mucho más difícil navegar los procedimientos legales y manejar sus bienes, especialmente porque la ley de inmigración prohíbe la entrada a los Estados Unidos por varios años seguido a la deportación.

Sin embargo la deportación no priva al inmigrante de sus derechos financieros y de progenitor o de padre de familia, y en realidad, los defensores de inmigrantes, los familiares y las personas en miras a la deportación pueden utilizar muchas estrategias para manejar sus asuntos de acceso y control de sus propiedades. En este manual se resumen varios asuntos que potencialmente pueden ser encarados por los inmigrantes en proceso de deportación o salida voluntaria. En el manual también se resaltan los pasos básicos a seguir para manejar estos asuntos antes, o de ser necesario después, de la partida de los Estados Unidos.

Este manual ha sido diseñado como una ayuda a los proveedores de servicios durante el curso de su consejería a sus clientes en este proceso. Particularmente, este manual comprende los siguientes asuntos:

 Poderes Notariales
 Obtención del último cheque de pago
 Cuentas bancarias y dinero en efectivo
 Coches, viviendas y negocios
 Beneficios del gobierno y obligaciones
 Bienes a nombre del niño menor
 Custodia del niño menor

Descarga el Manual para ayuda a menores deportados.

Saludos

@MarioMeneses_

Creación de sistema #forense ciudadano


 

México D.F., 4 de septiembre de 2014 (Ciencia Forense Ciudadana).- La marcha del pasado 30 de agosto, en el día internacional del detenido desaparecido, fue el preámbulo de una decisión ciudadana histórica que transformará la realidad del sistema de justicia en este país. Los días 2, 3 y 4 de septiembre, familiares de víctimas por desaparición se dieron cita al sur de la Ciudad de México para sumar esfuerzos y crear un sistema forense de ciudadanos que sea capaz de localizar e identificar a las personas desaparecidas en México.

De ahora en adelante alrededor de 20 familiares de víctimas por desaparición conformarán un foro ciudadano que decidirá las líneas generales que regularán las actividades del Proyecto Ciencia Forense Ciudadana (CfC), dirigido a cuestionar, supervisar y consolidar el primer sistema forense dirigido por ciudadanos en el mundo; que sea efectivo, transparente y confiable.

En este país los familiares de las víctimas de desaparición realizan investigaciones de talla mundial para encontrar a sus seres queridos, y evidencian, todos los días, la indolencia y poca preparación del personal encargado de los servicios periciales en todos los niveles de gobierno.

Esa indolencia del gobierno mexicano ha provocado el interés de nuevos actores que desde el mundo académico miran perplejos la disfuncionalidad de la justicia en México. Uno de estos nuevos actores es Gobernanza Forense Ciudadana, apoyada por la Universidad de Durham en Inglaterra, que gracias a la otorgamiento de un premios científico del Economic and Social Research Council (ESRC) de Reino Unido, financiarán la etapa inicial de este proyecto con miras a profundizar los conocimientos de los ciudadanos en materia de investigación forense, para que sean ellos tanto el ojo vigía como el ejemplo de cómo debe hacerse una investigación forense.

La conformación de Ciencia Forense Ciudadana (CfC) promoverá una cultura de observación y rendición de cuentas en los procesos de investigación judicial, que estamos convencidos en el mediano plazo se traducirá en mejores prácticas gubernamentales y abrirá la posibilidad a esquemas de cooperación transparente entre los ciudadanos y el sistema de justicia. A través del fortalecimiento de una cultura de la evidencia y el rigor de investigación, buscamos la anhelada consolidación de un sistema de justicia basado en debido proceso, que privilegie el derecho a la justicia y la verdad, tal como lo prevé la legislación nacional.

Para ello, Ciencia Forense Ciudadana (CfC) tiene previsto conseguir tres resultados específicos:

1. Establecer un mecanismo de gobernanza dirigido por ciudadanos y familiares de las víctimas de desaparición. Dicho mecanismo articulará y desarrollará las guías de la práctica ética y sistematización de las actividades de Ciudadanía Forense en materia de desaparición.

2. Asegurar la operatividad de una base de datos forenses en línea, para la documentación de los casos. A través de ésta, los familiares podrán familiarizarse con distintas técnicas forenses, conceptos de evidencia y los medios para resguardar esta información, sobre sus propios casos, en forma digital. La base de datos estará encriptada y resguardada en un servidor fuera de territorio mexicano.

3. Contar con un bio-banco de ADN que contenga muestras biológicas de las familias de los desaparecidos en México, con el propósito de servir como referencia para la identificación.

Ciencia Forense Ciudadana

Aguilar Jauregui Maria Guadalupe

Alonso Carbajal Julia

Baca Baca Lucia

Bustamante Salas María del Carmen

Herrera Magdaleno María

Hidalgo Rea Irma Leticia

Ledezma Ortega Norma

Mora Nieto Leticia

Moreno Díaz Alfonso

Ocegueda Flores Fernando

Ortiz Villegas Maria del Carmen

Paredes Lachino Janahuy

Perez Rodriguez Graciela

Radilla Martinez Tita

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La #Criminalidad como una forma de movilidad social


 

La criminalidad como una forma de movilidad social

POR: Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Hace poco leí un estupendo artículo del famoso ensayista canadiense Malcom Gladwell en la revista The New Yorker. Titulado The crooked ladder (en español podría traducirse como “la escalera torcida”, aunque el adjetivo también podría ser “fraudulenta” o “deshonesta”), trata sobre un tema fascinante: ¿Es el crimen organizado una forma que tienen los individuos con pocas oportunidades de mejorar su situación social? ¿Qué pasa con las generaciones futuras de los delincuentes organizados? ¿Se convierten en respetables hombres de negocios gracias a la fortuna acumulada originalmente en actividades ilícitas?

Gladwell cita a Robert K. Merton quien hace seis décadas hizo un estudio para ver cómo reaccionaban los estadunidenses frente a la presión cultural de tener éxito en América y subir en la pirámide social. Uno de los grupos que encontró el renombrado sociólogo fueron los “innovadores”. Resulta que la gente de la parte más baja de la pirámide, sobre todo inmigrantes recientemente llegados a Estados Unidos, eran los más creyentes en el “sueño americano”. No conformes con su situación, y viendo que era difícil tener éxito en una sociedad estratificada con pocas oportunidades para los desembarcados, encontraron una alternativa para hacer realidad su sueño: subir la pirámide por una escalera torcida, fraudulenta o deshonesta.

Se convirtieron en criminales. No es gratuito que, a finales del siglo XIX y principios del XX, las principales bandas mafiosas fueran de inmigrantes irlandeses, judíos e italianos. Se dedicaron a todo tipo de negocios ilegales como la prostitución, la venta de protección, la extorsión y el juego. Tuvieron un momento de gloria cuando el Congreso estadunidense tomó una de las decisiones más estúpidas de su historia: prohibir las bebidas alcohólicas. Ahí se hicieron verdaderas fortunas en la venta del producto ilícito. Luego, cuando se volvió a legalizar el alcohol, se dedicaron a otras drogas.

Lo interesante es que aquella generación de mafiosos, contra lo que se presenta en las películas de El Padrino, eventualmente fueron subiendo la pirámide social operando ya negocios lícitos. La escalera torcida sí les sirvió. Con la fortuna obtenida de manera ilegal, hijos y nietos de los mafiosos se convirtieron en ciudadanos modelo, muchos de ellos exitosos en diversos campos de la sociedad. Hicieron real el sueño de don Corleone de que por lo menos uno de sus hijos, Michael, fuera un americano hecho y derecho.

Lo interesante de la pieza de Gladwell es la diferencia con los nuevos mafiosos de hoy en día. Las mafias de ahora siguen siendo de grupos de la parte más baja de la pirámide social que, ante la falta de oportunidades, deciden escalar de manera deshonesta. Son, sobre todo, afroamericanos y latinos. La diferencia es que los criminales organizados de antes solían durar mucho tiempo en las calles de tal suerte que podían dar el salto a negocios lícitos. Los de ahora, en cambio, terminan muy rápido en la cárcel, huyendo de las autoridades o de plano asesinados. Esto es lo que demuestra otro libro, citado por Gladwell, de la socióloga AliceGoffman (On the Run: Fugitive Life in an American City).

¿Qué explica esta diferencia? Nada menos que el papel de las autoridades. Antes la policía toleraba la prostitución, la venta de drogas y el juego, sobre todo por la corrupción existente. Pero ahora, de acuerdo a Goffman, la policía se ha vuelto más eficaz y dura en perseguir a los criminales organizados en parte, según ella, porque la corrupción policial se ha reducido de manera importante en Estados Unidos. Esto ha generado que la estructura criminal esté siendo constantemente amenazada por las autoridades con citatorios, apariciones en las cortes, juicios y encarcelamientos. Muchos de los delincuentes de plano deciden escaparse. Otros terminan asesinados producto de la violencia criminal. De esta forma, la escalera torcida ya no sirve para escalar.

Al terminar el artículo de Gladwell, uno acaba preguntándose qué pasará aquí en México. ¿Será el crimen organizado una manera de escalar la empinadísima pirámide social que existe en el país? No lo sé. Voy a buscar estudios académicos. Por lo pronto, me parece muy interesante el argumento de que individuos ambiciosos, ante la falta de oportunidades, delincan como una forma de movilidad social y, si la policía los deja, puedan lograrlo convirtiéndose, eventualmente, en ciudadanos modelo.

Fuente: Excelsior            Twitter: @leozuckermann

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